Lucha
contra las drogas: prevenir ya no basta
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| Fracaso de las políticas
del Conace obliga a pensar en controles aleatorios entre
escolares para detectar a los adictos y asegurarles un
tratamiento oportuno. |
Por Andrés Celis, concejal por Viña del Mar
(07/07)
HE SOLICITADO A la alcaldesa de Viña del Mar poner
en marcha, en su calidad de presidenta de la Corporación
de Educación y Salud, un programa antidrogas que abarque
la población estudiantil de los establecimientos educacionales
pertenecientes a ese organismo. Esta iniciativa va más
allá de las charlas de prevención, ya que contempla
la realización de exámenes de detección
del consumo de drogas entre el alumnado y de esta manera,
poder definir el nivel de consumo y la clase de éstas.
Considero que una medida de este carácter incidirá
favorablemente en los sectores más vulnerables, ya
que habrá una oportuna prevención del consumo
de drogas y un tratamiento adecuado de apoyo hacia aquellos
que hayan comenzado a experimentar su uso. Y, lo más
importante es que será una efectiva herramienta para
descubrir las fuentes de tráfico y de proveedores.
En su primera etapa, sugiero escoger a través de un
procedimiento aleatorio, eligiendo 12 escuelas y 2 liceos
y luego seleccionar al azar nombres de entre los alumnos de
octavo a cuarto medio de los establecimientos elegidos y,
así, continuar sucesivamente hasta cubrir todo el ámbito.
La nómina será manejada en absoluta reserva
y serán los padres o el apoderado quienes darán
su consentimiento para la prueba de muestras correspondientes,
incluido el compromiso de que su pupilo deberá seguir
el tratamiento posterior en el evento de que el examen arroje
resultados positivos.
A los estudiantes dispuestos se les tomará muestras
de saliva que serán enviadas a un laboratorio externo
para detectar el consumo de estupefacientes. Es importante
que exista una información fluida si es que algún
joven tiene prescripción médica de tomar alguna
sustancia que influya en el resultado del examen, caso en
el cual se desestimará su participación en el
proceso.
Los resultados se informarán inmediatamente de ser
conocidos, manteniendo en el anonimato la identidad de los
participantes. En ningún caso el adolescente cuyo examen
presente rastros de consumo de droga será sancionado
o expulsado, sino más bien existirá una disposición
para rehabilitarlo y donde, si así lo estiman pertinente,
se incluirá a sus padres o apoderado en este proceso
ya que parte importante es la participación y el apoyo
familiar para analizar en conjunto la decisión a tomar.
Esto forma parte de las opciones que sugerimos a las escuelas
antes del inicio del segundo semestre del año escolar
2007 y desarrollarlo en su plenitud el 2008. Pero cada escuela
se le debe dar la libertad para decidir su política
en la materia y siempre manteniendo el absoluto carácter
de participación voluntaria
Mi propuesta fue rechazada de plano por el Coordinador Regional
del Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace),
quien declaró: “es algo que me parece violento;
se asemeja a una caza de bruja ", aprovechando de invitarme
a conocer el trabajo que se desarrolla en todos los establecimientos
educacionales y a “confiar en la prevención".
Pocos días después se daban a conocer el Conace
dio a conocer los inquietantes resultados de su Séptimo
Estudio Nacional de Drogas.
Estoy seguro de que para el director regional de Conace, Álvaro
Brignardello ha sido un duro golpe saber que la región
lidera a nivel nacional el consumo de estupefacientes. En
el mencionado estudio, la región de Valparaíso
exhibe un fuerte aumento en el consumo de marihuana y un lamentable
liderazgo nacional en la ingesta de cocaína. La investigación
también determinó que la prevalencia año
de consumo en la región aumentó de un 5,8 a
8,5% en los últimos 24 meses.
Brignardello ha tratado de explicar este aumento echándole
la culpa “al empedrado”. Atribuye el fenómeno
a la promoción que se ha hecho de que esta droga tiene
virtudes medicinales, por lo que se ha debilitado ostensiblemente
la percepción respecto del daño y la dependencia
que su consumo provoca. En realidad, lo que ha fallado son
las campañas de prevención: sus mensajes no
han logrado convencer a los jóvenes respecto de la
nocividad de la marihuana.
Ojalá que estas inquietantes estadísticas hagan
reflexionar tanto el representante regional de Conace como
a ciertas autoridades que levantaron su voz para señalar
que mi propuesta de poner en marcha un programa de detección
del uso de drogas a nivel escolar en Viña del Mar era
una exageración, una discriminación y una caza
de brujas. Quizá ahora se muestren más dispuestos
a examinar la conveniencia de comenzar a temprana edad a detectar
el consumo drogas, en lugar de apostarlo todo a la prevención
que, por cierto, ha sido sobrepasada”.
Formulo un llamado a los colegios privados y subvencionados
para que se sumen a esta iniciativa y así tener una
real visión de cómo se comporta este segmento
frente al flagelo de la droga y aplicar con bases sólidas
las medidas al respecto.
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