Usted está en Inicio / Planteamientos


Las 10 medidas inmediatas que propone el Movimiento Ciudadano "Educación 2020"
Planteamiento carente de objetividad y tendencioso

Estatuto Docente: tragedia peor que el Transantiago
Si se toman en consideración la trayectoria académica y la formación técnica de los profesores chilenos es inevitable concluir que, por lo bajo, un tercio de ellos carece de los conocimientos o la motivación para abordar la titánica tarea que este país enfrenta para resolver el problema de la calidad de la enseñanza

Mario Waissbluth
Reseña de artículo publicado a mediados de agosto en revista Qué Pasa


LA REVISTA QUÉ Pasa publicó en forma destacada a mediados de agosto un provocador artículo de Mario Waissbluth, profesor de la Universidad de Chile y reputado experto de la Concertación acerca del Estatuto Docente que rige en Chile desde comienzos de la década de los noventa.

El autor señala que acometió el intento de evaluar este instrumento con el objeto de "llegar a un un balance, sin eufemismos ni clichés, sobre la calidad de los profesores y de la educación en Chile y los factores que influyen en ésta".

Se abocó así a la tarea de revisar un sinnúmero de estudios y cifras y a conversar con expertos en educación, directores y sostenedores de colegios. Llegó a resultados espeluznantes, que los entrega sin anestesia, en un país en el que habitualmente se le saca el trasero a la jeringa. Pero ya está claro, "si no nos sentamos todos a conversar sin eufemismos disfrazados de ideología, esto no se arregla".

Waissbluth cuenta el hipotético caso de un joven que estudió a comienzos de los noventa en una escuela municipal de regular calidad y obtuvo 500 puntos en la PAA, la antigua PSU. 500 puntos, la mediana de la muestra, equivalía por entonces a contestar correctamente entre el 10% y el 15% de las preguntas de la PAA. La mitad de los alumnos contestaba menos que eso. De acuerdo a los datos del Second International Adult Literacy Survey (Sials) -elaborado por la Organización de Países Industrializados OCDE-, ahora que es adulto ese joven de los 500 puntos comprende a duras penas lo que lee.

Refiere el autor que el dueño de una escuela particular subvencionada le comentó que los alumnos con sólo dos años de mala enseñanza básica acusan un grave y casi irrecuperable retraso formativo en comparación con sus compañeros. Las personas que llegan a la educación media o la universidad sin ciertos aprendizajes en materia de lenguaje y aritmética -que debieron obtenerse a temprana edad- difícilmente podrán recuperarlos, por mucha "remediación" (jerga oficial) o capacitación que se les imparta durante su carrera. En suma, el joven de los 500 puntos del ejemplo que pone el experto difícilmente podría haber encarado una carrera universitaria.

Pero ese muchacho tuvo suerte (bueno, ésa es una forma de ver las cosas) ya que el país le ofreció una salida a la precariedad de su formación académica. El autor del artículo apunta que la legislación de educación superior -estupenda muestra del libre mercado- le permitió ingresar a estudiar Pedagogía a una universidad de dudosa calidad, de esas que otorgan los títulos al vapor y/o por internet. Según una reciente investigación, a lo largo de sus "estudios" los niveles de conocimiento de nuestro joven mejoraron entre... 2% a 4%. No más. Pasó por la universidad y ¡no aprendió nada! Pagó buen dinero o incluso se endeudó para comprar un título. En su lugar, cualquiera hubiera hecho lo mismo.

Waissbluth advierte que no exagera. Aunque los puntajes de corte y la demanda por estos estudios han ido en aumento, la carrera de Pedagogía Básica registró en el proceso de admisión 2008 un puntaje PSU del último matriculado, que en una universidad llegó a ser de… 320 puntos. Esto equivale a responder correctamente cuatro de las 80 preguntas. Así es, 4 de 80.

Agrega que de 18 mil estudiantes que este año egresarán como profesores -con poca esperanza de encontrar trabajo-, cerca de la mitad lo está haciendo vía dudosas regularizaciones de estudios. Las universidades que los imparten, incluidas algunas del Consejo de Rectores, que habitualmente se permite lanzar ácidas críticas a las universidades privadas, hacen un pingüe negocio. Son 40 universidades e institutos que en los últimos tres años aumentaron su matrícula total formal de 12.500 a 24.600 alumnos de Pedagogía. Comenta el autor con cruel ironía: "Está bueno el mercado".

EL LASTRE DEL ESTATUTO DOCENTE
Luego, ya egresado y titulado, la suerte le sonrió un rato a nuestro joven: pudo ingresar como profesor con una jornada de 44 horas semanales a una escuela municipal. Habiendo logrado -con todas las asignaciones - una remuneración inicial de 591 mil pesos brutos mensuales, que con los aumentos bianuales automáticos llega inexorablemente a 877 mil pesos, éste ya no tan joven, gracias al Estatuto Docente y con el entusiasta apoyo de su Colegio de Profesores, ha procurado rehuir cualquier tipo de evaluación rigurosa, apunta irónico e implacable Mario Waissbluth.

Es sincero este experto. "Si yo estuviera en su lugar, asegurado un ingreso intocable para mi familia, el que no podría haber logrado de otra forma con ese nivel de preparación, me opondría rotundamente a un cambio en la situación. Además me sentiría bastante tranquilo, sabiendo que si el sostenedor municipal osara pedirme la renuncia por pésimo desempeño docente, existiría la casi certeza de que la Inspección del Trabajo y/o los tribunales me reintegrarían al cargo, con una indemnización de $15 millones a $25 millones. ¿La causal? Menoscabo por desvinculación injusta. Para perder el trabajo, este profesor debería tener más de 100 días anuales de licencia médica, cometer abuso sexual o un crimen similar.

" Digamos las cosas como son porque es sanador". Visto en retrospectiva, el error más caro para el país en dos décadas no es el Transantiago: es el Estatuto Docente". El experto intenta explicarse el porqué de la aprobación de este cuerpo legal que considera tan nocivo para la enseñanza en Chile. Reproduce una confesión de un jerarca del primer gobierno de la Concertación: "Ubiquémonos en esa época… Pinochet comandante en jefe, terror a la fuga de capitales, ejercicios de enlace... había que defender la economía y la democracia a toda costa. Tuvimos que concederles mucho a muchos, como el Estatuto Docente a los profesores y el silencio sobre las privatizaciones a los empresarios". Uno posiblemente hubiera hecho lo mismo, sentencia Waiisbluth.

El autor retoma la historia del joven profesor. "No creamos que lo está pasando bien. Sus condiciones laborales son durísimas: agotadoras 32 horas de clases y un ambiente agresivo redunda en una elevada tasa de depresiones severas. Sus episodios de pánico o de ansiedad superan por más del doble a la muestra de referencia. Mayor razón para sentirse menoscabado si alguien propusiera
someterlo a una evaluación rigurosa.

SINCERAMIENTO DE LOS RESULTADOS DE UNA EVALUACION A MEDIAS
Como todos sabemos, continúa la exposición de Waissbluth, la evaluación docente actual es enteramente dudosa. Después de 4 años de resistencia, todavía no se logra evaluar ni siquiera a la mitad de los profesores. Pero algo se ha avanzado; es un logro, casi como poner un pie en una puerta antes cerrada.

Escarbando en los datos que yacen tras un velo de eufemismos en el sitio web del Ministerio de Educación, se detecta que los clasificados como "competentes" o "destacados" configuran el 64% de los evaluados. Este bloque tiene derecho a un incentivo monetario, para lo cual debe rendir una prueba rigurosa de conocimientos, asunto no incluido en la evaluación regular. Cerca de la mitad de los que tienen ese derecho, se abstiene, por alguna "extraña" razón, de rendir dicha prueba, aunque recientemente se ablandaron los criterios para que más profesores lo hagan. Se concluye que en realidad apenas el 10% del total de los profesores tiene niveles de conocimiento comprobado que los pudieran calificar como de veras "competentes" o "destacados".

A despecho de lo que se tiende a creer (o se intenta hacer creer) la situación de los docentes de colegios particulares subvencionados no es muy diferente de la que se percibe en el magisterio del sector municipalizado). "Según todo lo que se observa, descontado el factor socioeconómico de sus alumnos, se constata que la realidad educativa, emocional y salarial de los profesores y los tamaños de aula en ambos sistemas son muy parecidos", apunta el investigador.

El informe del Sials ya mencionado contiene otro dato aterrador, pero como los chilenos somos expertos en hacernos los lesos, esta verdad políticamente irritante no se comenta: sólo el 8% de los egresados de educación superior entiende completamente lo que lee. O sea, menos de uno cada diez egresados universitarios en Chile es capaz de comprender esta columna, suponiendo que ellos se animaran a leerla completa, siendo lo más probable que tiraran la esponja a la mitad. Muy difícil entenderla... mejor veamos tele.

Es fácil sospechar entonces que los profesionales que hoy comprenden perfectamente lo que leen no son los que ingresaron a la educación superior con 400 o incluso 600 puntos. El 8% superior en la PSU equivale a cerca de 650 puntos. Por tanto, es difícil creer que muchos profesores comprendan perfectamente lo que leen; luego, es difícil imaginar que podrán enseñar a sus alumnos a comprender lo que leen o a dividir fracciones. Perdón por la franqueza, apunta, sarcástico, el autor.

Raya para la suma. Asevera Waissbluth que después de revisar informes, mirar cifras y entrevistar a bastante gente para escribir su artículo, si se toma en consideración el origen escolar de la mayoría de los educadores y la calidad de la educación pedagógica que recibieron, es inevitable concluir que, por lo bajo, un tercio de ellos no tiene la formación esencial, los conocimientos, la pedagogía o la motivación para abordar la titánica tarea que este país enfrenta para resolver el problema de la calidad educacional.

MINIMA MOTIVACION
" Para muchos profesores motivados, nada de esto es su culpa: es este perverso encadenamiento de circunstancias el que los ha puesto donde estamos. Para otros, son flagrantes sus faltas a la ética al recibir un sueldo por un trabajo que no se hace o se hace pésimo. No cabe duda de que hay una cuota relevante de buenos y motivados profesores, pero hay que mencionar la desmotivación y desidia de muchos. Si yo llevara 20 años en una escuela municipal, en esas condiciones ambientales, laborales y organizacionales, posiblemente me sentiría igual".

Ahora bien, es bien sabido, recuerda el autor, que la motivación de los docentes tiene una elevada correlación con el liderazgo de los directores de escuela. Está verificado que el liderazgo directivo es el segundo factor intraescuela, luego de las competencias docentes, que más influye en la calidad de la educación. Obvio. Lamentablemente, los parlamentarios de derecha se opusieron por más de 15 años a cambiar el estatuto pinochetista de "amarre", que declaró a los directores como vitalicios. Sí, vitalicios, reitera Waissbluth, acusador. "Está clarito por qué: ellos también tienen su cuota de clientelismo. Así son las tragedias. Y luego tienen cara para criticar la calidad de la educación municipal y reclamar por la inflexibilidad laboral del país".

A pesar de que ya se logró cambiar la dichosa norma vitalicia, los astutos artículos transitorios introducidos por estos parlamentarios todavía permiten la permanencia de un buen porcentaje de apernados que no le rinden cuentas a nadie. Reproduce el experto el testimonio de un sostenedor municipal del sur: "Tengo un tercio de vitalicios; despedí a uno por petición expresa y reiterada del Centro de Padres. Me tuve que tragar 25 meses de indemnización, más una condena de 30 millones de pesos por menoscabo. No lo vuelvo a intentar. Simplemente no tengo la plata. Además, pese a que la matrícula me disminuye año a año, sigo con el mismo número de profesores".

Es que el arreglito es más sicótico todavía: si uno de los vitalicios pierde su concurso… el municipio debe mantenerlo contratado con el mismo sueldo. ¡Esa sí que es flexibilidad laboral!, exclama Waissbluth.

AL RESCATE DEL ESTATUTO
En esta tragedia griega, al igual que en un juego de ajedrez, al gremio de profesores se le concedió, por medio del Estatuto Docente, la captura de la educación municipal y la tiene de rehén. Por ende, tiene de rehén el futuro del país, declara el autor.

" No estoy juzgando a nadie. Son las benditas circunstancias políticas, históricas y constitucionales. Las mismas que han permitido agarrarse de la teta a otros grupos de poder gremial, empresarial o universidades truchas. Las mismas que han llevado a un grupo de no más de 200 dirigentes políticos a repartirse los cupos parlamentarios y municipales a su gusto durante casi 20 años gracias al sistema binominal, mecanismo inventado para mantener el statu quo y proteger la democracia. No hay castigo ni incentivo político alguno por obtener resultados de largo plazo que ayuden a la ciudadanía, educación incluida".

" Captura", explica el autor, es lo que ocurre cuando un grupo de agentes, empresas o personas logran apropiarse de una institución o sistema -por conductos formales o informales- para su propio beneficio. Las capturas se resuelven por rescate armado o por negociación. Siendo impensable la primera opción, ¿por qué no inventamos una negociación en la firme, para salir de este embrollo? Waissbluth lanza algunas cifras gruesas sobre la mesa a fin de tener una idea acerca de lo que costaría modificar radicalmente el Estatuto Docente.

Supone retiros anticipados -dignos y programados- a lo largo de cinco años, por unos 15 meses de salario, aparte de lo que establece el Código del Trabajo, para unos 20.000 docentes que carecen de una buena y rigurosa evaluación, y que hoy mal-educan a unos 800 mil niños. No es tan loco considerando que recientemente nueve mil se acogieron a retiro. Agrega el cese inmediato -con pensión razonable- de todos los vitalicios que siguen desmotivando a sus profesores y que no ganen su concurso. Estaríamos sumando unos mil millones de dólares. Esto es inversión por una vez. Que Chile podría financiar con holgura, utilizando mínima parte de los enormes excedentes que ha dejado la bonanza espectacular del cobre en los últimos años.

Suponiendo el cierre inmediato de carreras pedagógicas de calidad inaceptable y la imprescindible creación de un examen nacional de habilitación para ejercer la pedagogía en cualquier tipo de escuela, deberemos sumar el costo de devolverles la plata que malgastaron en matrículas a unos 10.000 estudiantes de pedagogía express en estos últimos años: serían unos cien millones de dólares más. Waissbluth agrega un programa para crear o fortalecer institutos pedagógicos dignos de ese nombre, con postgrados de nivel internacional, etc.: otros cien millones de dólares. Por una vez. Ya vamos en 1.200 millones de dólares.

Finalmente, lo más caro. Inmigración inmediata de dos o tres mil profesores extranjeros bilingües con experiencia en aula. Beca robusta para todo estudiante con PSU arriba de 650 puntos que ingrese a estudiar Pedagogía a una carrera acreditada, con una promesa salarial 40% superior al valor actual, y de 70% para aquellos que obtengan un magíster acreditado en Pedagogía o una materia específica. Lo mismo para egresados de Ingeniería, Derecho o cualquier ciencia, que obtengan un magíster acreditado en Pedagogía. En España, por cierto, esta última es la única manera de ser profesor de secundaria. Agréguele inducción, apoyo y mentores para todos los profesores que inicien sus labores. Súmele 100% de aumento salarial para atraer buenos directores de escuela.

Suponiendo un programa paulatino, que comience hoy, estaremos hablando de un gasto adicional que a la vuelta de una década puede llegar a ser del orden de mil millones a mil doscientos millones de dólares anuales, algo así como el 0,5 % del PGB que Chile debería tener para esa época. Números gruesos, por supuesto, advierte Waissbluth. Todos los profesores del sistema municipalizado continuarían, si lo desean, siendo miembros del Colegio de Profesores: eso ni se discute. Pero con un renovado y flexible Estatuto Docente, con incentivos asociados a una evaluación rigurosa y a una salida expedita para los casos de flagrante abandono de deberes.

POR EL FUTURO DE CHILE, EN VISPERAS DEL BICENTENARIO
" Yo pagaría feliz más impuestos para financiar semejante revolución" declara el autor, quien advierte, enseguida, que el desafío no es únicamente del Colegio de Profesores. Para que haya negociación deben existir dos partes. La otra es el Poder Ejecutivo y todos los partidos del espectro político, los cuales deberían abandonar por una vez las rencillas y decidirse a forjar el consenso necesario para avanzar con los maestros y no contra ellos.

Urgente peticiónde Waissbluth: pongamos esa plata arriba de la mesa y todos ganan, incluidos los profesores, que habrán recuperado su histórico sitial en la sociedad. En efecto, se crea una carrera docente de estándar internacional; se desarrolla un nuevo concepto de evaluación, cuyo foco es el perfeccionamiento de profesores que ingresaron a la carrera cumpliendo estándares mínimos; se fortalece la educación pública que muchos añoramos." Los que más ganarían: nuestros hijos y nietos", entendiendo por "nuestros" no sólo los propios, sino los de todos los chilenos.

 

PLANTEAMIENTO CARENTE DE OBJETIVIDAD Y TENDENCIOSO

Ricardo Zurita Vásquez, Profesor de Matemática
Liceo Eduardo de la Barra, Valparaíso

"Luego, ya egresado y titulado, la suerte le sonrió un rato a nuestro joven: pudo ingresar como profesor con una jornada de 44 horas semanales a una escuela municipal. Habiendo logrado -con todas las asignaciones - una remuneración inicial de 591 mil pesos brutos mensuales, que con los aumentos bianuales automáticos llega inexorablemente a 877 mil pesos, éste ya no tan joven, gracias al Estatuto Docente y con el entusiasta apoyo de su Colegio de Profesores, ha procurado rehuir cualquier tipo de evaluación rigurosa", apunta irónico e implacable Mario Waissbluth.

Es de elemental entendimiento que tal joven no existe, ni existirá. Si pudo ingresar a una escuela municipal, y además con 44 horas semanales, sólo lo pudo lograr por "cuña política", lo cual es muy probable en estos días, (a pesar de lo que buenamente señala el Estatuto, tan vilipendiado); porque si una autoridad educativa tiene real conciencia de la trascendencia, y por razones de conveniencias y compromisos políticos toma una mala decisión, sólo ella es responsable.

Pero más me sorprende la afirmación de su "remuneración inicial de 591 mil pesos brutos mensuales". ¿En qué mundo o país vive el señor Waissbluth? Tal vez el joven profesor, además de pasar la barrera de la selección ("dedocracia"), logró un acuerdo muy especial sobre su remuneración, más allá de lo que indica el ya referido y vilipendiado Estatuto Docente; es decir, otro privilegio político tal vez. Yo creo que está a su alcance verificar si un profesor con pocos años de experiencia, y si es que tiene 44 horas, logra alcanzar ese monto.

Lamentablemente el autor del artículo, por lo que en él expresa, esuna persona propensa a desprestigiar nuestra labor de educadores. Es más, creo que induce a pensar en forma equivocada. A partir de una situación muy particular y peculiar no puede concluir en que el profesorado es el responsable absoluto de las deficiencias que tiene o pueda tener la educación en Chile. Le faltó altura de miras y exponer una visión más amplia, objetiva y no tendenciosa.

El señor Waissbluth no hace un aporte constructivo a la resolución de la problemática, sino más bien contribuye a empeorarla. xisten muchos diagnósticos de la educación chilena (y resulta muy fácil esa tarea) pero son pocas las ideas para mejorarla.






Publicamos este artículo, cuyas opiniones comprometen exclusivamente al autor, a objeto de incentivar un saludable debate: envíenos su opinión a editor@cmvalpo.cl

Noticias | Entrevistas y Crónicas | Planteamientos | Imprimir
Corporación Municipal de Valparaíso para el Desarrollo Social. Av. Pedro Montt 1881 Valparaíso, Chile. Teléfono (56-32) 2136000 - info@cmvalpo.cl