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Matonaje escolar y cobardía de nuestro
sistema educacional |
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Nuestra definición de calidad se limita
al SIMCE y a la PSU, sin entender que una
educación de calidad es también
aquella que enseña la tolerancia, la
no discriminación, a respetar al que
es diferente, y por sobre todo, enseñar
a dialogar y no a hostigar, intimidar y acosar |
Abraham Magendzo K., Investigador Fundación
IDEAS
Coordinador Cátedra UNESCO /UAHC
La calidad de la educación vuelve a la
mesa de las discusiones; se asignan nuevos y considerables
recursos, se plantea la necesidad de reformar
la LOCE para limitar el lucro y acabar con la
selección de alumnos. Todas cuestiones
muy relevantes.
Lo que sorprende es que la intimidación
escolar (bullying) - que hemos conocido recientemente
a través de los medios-, no sea abordada
con la prontitud y urgencia que amerita.
¿Qué estamos esperando? ¿Que
haya más casos como el de Pamela Pizarro
alumna de13 años del Colegio Javiera Carrera,
de Iquique, que a finales del año pasado,
en un acto de gran desesperación producto
del acoso y la intimidación a la que fue
objeto por sus compañeros terminó
por suicidarse? ¿O que se retiren de las
escuelas todos los niños intimidados como
lo tuvo que hacer recientemente la madre de Harry,
el alumno de segundo medio del Liceo Ciencia y
Tecnología de la comuna de La Cisterna,
quien fue agredido insistentemente y amenazado
de muerte por sus compañero) (Las autoridades
educacionales estimaron que era “un juego”).
En Inglaterra, país al que tanto emulamos
pedagógicamente en muchos aspectos, por
ley toda escuela debe tener un plan de atención
a la intimidación. En muchos países
europeos y también asiáticos se
han desarrollado programas y métodos para
atender la intimidación. En España
recientemente se ha cuantificado el fenómeno,
alcanzando al 24 % del alumnado.
¿Qué hemos hecho nosotros, en nuestro
país en el que tanto se habla de calidad
de la educación?: prácticamente
nada. Nuestra definición de calidad se
limita al SIMCE y a la PSU, sin entender que una
educación de calidad es también
aquella que enseña la tolerancia, la no
discriminación, a respetar al distinto,
y por sobre todo, enseñar a dialogar y
no a hostigar, intimidar y acosar.
Es tiempo que atendamos el problema de la intimidación
-que está instalado en nuestras escuelas
y que silenciamos y ocultamos - con una política
pública explícita y coherente.
No esperemos los nuevos casos como los de Pamela
y de Harry.
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