| ¿Es
prioritario desmunicipalizar la educación
chilena? |
Convendría, previamente, conocer los
resultados de experiencias similares en otros
países
y luego comparar su posible impacto con intervenciones
alternativas |
Ernesto
Schiefelbein - Premio Nacional de Educación
- Director, Universidad Autónoma de
Chile
Diciembre 2008
EL PROYECTO DE ley que,
según algunos medios periodísticos, busca
acabar con la educación
municipalizada", apunta a frenar
la pérdida de alumnos y elevar la calidad.
Ambos son objetivos valiosos. En efecto, aunque
el Simce muestra que los alumnos del quintil
de menor ingreso aprenden más en las
escuelas municipales que en las privadas (230
versus 220 puntos), tres de cada cuatro niños
de este quintil nunca logran comprender lo que "leen" en
un breve texto.
Convendría, entonces,
conocer los resultados de experiencias similares
(en otros países) y luego comparar su
posible impacto con intervenciones alternativas,
tales como:
- Mejorar la formación
de los maestros, de cuyo nivel depende el
aprendizaje (destacado
en el famoso informe de McKinsey a la OCDE);
- Elevar el conocimiento
previo con que los niños llegan al primer grado, como lo
sugiere el premio Nóbel J. Heckman;
-
Asegurar que cada escuela pueda "integrar" niños
con dificultades para aprender o tener 4 maestros
adicionales (para atenderlos individualmente),
en una escuela de 300 alumnos, como lo hace
Japón;
- Medir en los primeros
grados el nivel de fluidez de lectura y asistir
a los "lentos" para
que luego avancen en la comprensión;
-
Evaluar la efectividad de los textos midiendo
el aprendizaje de los alumnos a fin de contar
con el mejor material posible para cada tipo
de estudiantes y
- Establecer un mecanismo similar
a la ANEP (Uruguay) para que las políticas educativas
sean diseñadas por un grupo técnico
de alto nivel (elegido como nuestro Consejo
del Banco Central).
Sería bueno comparar el proyecto de
ley con intervenciones alternativas como las
indicadas. Como hasta ahora no se cuenta con
evaluaciones del impacto de estas intervenciones
habría que recurrir a expertos de nivel
mundial que opinen (técnica Delphi) sobre
su eventual aplicación en Chile. Los
expertos deben estimar el "impacto de cada
intervención en el aprendizaje" y
el correspondiente "costo de ponerla en
práctica". Con esos dos antecedentes
es posible construir tasas de costo-efectividad
de cada intervención (que son comparables).
Estimaciones Delphi han
detectado brechas en el impacto potencial
de algunas intervenciones.
Por ejemplo, el asignar al primer grado (en
cada escuela) al "mejor maestro para enseñar
a leer" tendría un costo-efectividad
1000 veces mayor que ofrecer un año de
atención preescolar. Asimismo, el emplear "etiquetas" con
los nombres de los objetos disponibles en la
sala de clases (ventana, puerta, interruptor,
estante, mesa o silla,) o los nombres de los
alumnos sería 100 veces más efectivo
que capacitar maestros del nivel preescolar
cuatro semanas por año.
Solo un especialista
que esté al día
en los resultados de investigaciones y experiencias
puede formular una estimación fundada
o confiable. Es imprudente "suponer" que
una estrategia es mejor que otra sin disponer
de antecedentes pertinentes para formular un
juicio profesional. Sería deseable, por
lo tanto, que al analizar este
proyecto (y otros similares) en el Congreso
Nacional se cuente con este tipo de información.
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