El
suicidio amenaza a nuestra juventud |
| La
desintegración familiar, la desinserción
social, la depresión y en especial
la baja autoestima y la existencia de otras
conductas de riesgo (especialmente drogadicción
y conductas vandálicas) se asocian
directamente con el aumento del riesgo |
Dr. Ramón Florenzano Urzúa
Coordinador RedfamDirector de Investigación
Universidad del Desarrollo (Agosto 2008)
La preocupación de la prensa por la ola
de suicidios en Tongoy es justificada: la OMS
señala que las tasas de suicidio han aumentado
en 60% en el mundo en los últimos 45 años,
y el Minsal ha colocado el suicidio adolescente
entre sus prioridades.
Muchas de las consultas por Garantías
Explícitas en Salud (GES) depresión
son por riesgo suicida. Nuestros datos del Hospital
del Salvador de Santiago muestran que el 10%
de las consultas es de jóvenes de 15 a
20 años, en comparación al 4% de
los mayores de 21. Muchos de estos casos se repiten:
el 28% de ellos había tratado de suicidarse
previamente; el 20% lo había intentado
dos veces antes; el 24% lo había hecho
sobre cuatro, y el 11% tenía más
de 10 intentos previos.
Entre los factores de riesgo para los intentos
de suicidio adolescentes, los estudios de nuestro
consorcio Redfam, en el cual participan las universidades
de Chile, del Desarrollo, de los Andes, Metropolitana
de Ciencias de la Educación y ENAC Caritas
Chile, han encontrado que la desintegración
familiar, la desinserción social, la depresión
y en especial la baja autoestima y la existencia
de otras conductas de riesgo (especialmente drogadicción
y conductas vandálicas) se asocian directamente
con el aumento del riesgo suicida.
El enfrentamiento del riesgo suicida pasa por
programas preventivos, nacionales y locales,
que traten la depresión (que en Chile
cubre solo a jóvenes de más de
15 años) y que fortalezcan las estructuras
familiares y locales.
Un problema adicional es la dificultad de predecir
que jóvenes que han pensado en suicidarse
realmente llevarán esa idea a la práctica:
pocos pasan del pensamiento al hecho. Esto hace
que hoy día los programas para enfrentar
este problema se centren en la prevención
secundaria, focalizándose en los que han
intentado ya una vez; esto por la antedicha tendencia
a la repetición.
En Suecia, país pionero en el enfrentamiento
activo de este problema, se están desarrollando
programas escolares para prevenir los actos suicidas.
En Chile hemos señalado la necesidad de
tener sistemas proactivos de seguimiento de los
casos que llegan a los servicios de urgencia
o de psiquiatría de hospitales generales
o infantiles, y de desarrollar intervenciones
psicosociales y biomédicas que incidan
en los factores de riesgo antedichos.
Esta es la tarea no sólo de las autoridades
municipales o ministeriales, sino de toda la
sociedad civil.
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