Estudio
relaciona trastornos del aprendizaje
con ansiedad y estrés
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acuerdo a una investigación desarrollada
en el Instituto Hemera, de Argentina, las
dificultades para aprender en niños
y adolescentes, podrían ser consecuencia
de estados de estrés. |
Fuente: La
Tercera
Los altos niveles de ansiedad o estrés
que se dan frecuentemente en los niños
de hoy, podrían ser los factores desencadenantes
del trastorno de aprendizaje.
De acuerdo a un estudio del Instituto Hemera,
de Argentina, el trastorno de aprendizaje puede
estar ligado a los desórdenes de ansiedad
o estrés que afectan con frecuencia la
capacidad de aprender, de niños, niñas
y adolescentes, incluso en adultos.
El informe "Cuando aprender cuesta",
describe varios tipos de trastornos, entre ellos,
las dificultades aritméticas o bajo rendimiento
en el cálculo o el razonamiento matemático;
las dificultades de lectura o bajo rendimiento,
ya sea en velocidad, comprensión de lectura
o en la reconocimiento de las palabras, y dificultades
en el expresión oral y/o escrita, que están
relacionadas con problemas de expresión
oral asociados a fobia social.
También describe como trastorno a las
disgrafías, que son resultados de problemas
en la coordinación motriz. Menciona también,
dificultades en la atención y concentración,
y dificultades en el control de los impulsos.
Los adultos no escapan a esta situación,
ya que se puede observar que muchas personas abandonan
sus carreras o enfrentan fracasos en el ámbito
laboral, al experimentar periodos de estrés
y ansiedad.
SEÑALES PARA TENER EN CUENTA
El trastorno de aprendizaje puede manifiestarse
con las siguientes señales: dificultad
para entender y seguir instrucciones, o no dominar
las destrezas básicas de lectura, deletreo,
escritura y/o matemática -con el consiguiente
fracaso escolar-.
Asimismo, puede reconocerse en rasgos como dificultad
para distinguir entre la derecha y la izquierda;
dificultad para identificar palabras o una tendencia
a escribir las letras, palabras o números
al revés, como confundir el número
25 con el número 52; falta de coordinación
al caminar, hacer deportes, o llevar a cabo actividades
sencillas, como tomar correctamente el lápiz
o atarse los cordones de las zapatillas, y al
extraviar sus pertenencias y al confundir los
tiempos, como "ayer", "hoy"
y "mañana".
Junio de 2009
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