La píldora de la discordia
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| La prevención del embarazo adolescente es un tema que debe comprometer a la sociedad en su conjunto, a través de un debate serio y participativo. |
Por Fernando Olmedo J., director del Consultorio Esperanza.
(07/09/06)
HEMOS SIDO TESTIGOS de la reagudización del debate nacional respecto de la distribución del fármaco “postinor 2”, también llamado “píldora del día después”. Como director de un consultorio de salud municipal, que de acuerdo con las instrucciones del Ministerio de Salud, son los que tendrán la importante misión de disponer del fármaco en los establecimientos para su posterior entrega a las usuarias, me parece prudente señalar lo siguiente:
1.- El “postinor 2” debe situarse en lo que realmente es “un anticonceptivo de emergencia”. Por lo tanto, dada su naturaleza, debiera usarse como último recurso en servicios de emergencia ante una situación de violación, ruptura del preservativo o relación sexual sin consentimiento, con el debido resguardo y orientación del profesional competente y el consentimiento de los padres, por lo menos en el caso de los menores de 14 años.
Cabe señalar que la legislación en Chile señala que toda vez que un profesional tenga conocimiento de un menor de edad (antes de los 14 años) que esté manteniendo relaciones sexuales, dicha situación debe ser considerada como una situación de abuso sexual, por lo tanto, se debe presentar la denuncia respectiva al Ministerio Público.
2.- La legislación vigente en países europeos establece la dispensación de este fármaco a niñas de hasta 14 años, dejando abierta la posibilidad de informar a los padres. En nuestra realidad, es importante recordar que la maduración cultural de la población chilena evidencia un proceso de desarrollo muy distinto. De hecho, el despertar en materias de sexualidad y otras libertades en nuestro país tiene una data muy reciente. Ni siquiera hemos sido capaces de contar con una legislación que efectivamente castigue los actos delictuales cometidos por menores aduciendo falta de discernimiento.
3.- La píldora en cuestión no es un método abortivo según el Ministerio porque no existe ningún trabajo en el mundo que haya demostrado ese hecho. Para sus detractores resulta ser a la inversa. Es considerado un abortivo porque no existe ningún trabajo que haya demostrado que no lo es (lo cual en la práctica es imposible de probar por un problema probabilístico).
4.- El abordaje de la prevención del embarazo adolescente, es un tema que compromete a la sociedad en su conjunto y no sólo a aquellas personas que enfrentan dicho drama. Por lo tanto, a esta decisión ministerial le falta un debate serio y participativo, ya que el problema no es ni religioso, ni político, ni mucho menos se resuelve repartiendo la famosa píldora.
Resulta entonces fundamental abordar la educación sexual desde la familia, los profesores y la sociedad toda. En ese sentido, cobra vital importancia la idea de incorporar obligatoriamente en la malla curricular de la educación pública, un ramo - taller denominado “Estilos de vida saludables”, que se imparta desde el nivel prebásico hasta la educación media y que incluya a padres y apoderados, en tópicos que orienten a nuestros niños y jóvenes en materias como alimentación saludable, promoción de la actividad física, manejo del estrés, protección del medio ambiente y salud sexual y reproductiva.
Finalmente, me parece por lo menos oportuno generar un espacio de encuentro y debate con los alcaldes y concejales de Chile para evitar la politización del tema, en donde partidos como la UDI y el PPD tratan de sacar provecho desplazando su posición hacia donde más les convenga.
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