Tarea
principal del profe hoy: llenar papeles
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Burocratización
del quehacer educacional deja poco tiempo para preparar
clases y preocuparse de los escolares, liberados de toda
disciplina o
exigencia, no se vayan a traumar |
Alberto Pérez
(30/03/06)
LA REFORMA EDUCACIONAL chilena ha convertido el trabajo del
profesor en un continuo llenado de papeles y formularios para
justificar el trabajo burocrático de los tecnócratas
de escritorio. Me explico: las famosas UTP justifican su nulo
y escaso aporte a la educación, atosigando al profesor
con planificaciones, informes de pruebas, tablas de especificaciones,
listado de contenidos, preparación de unidades semestrales,
y que estos objetivos, que un informe por esto y que se debe
justificar lo otro. La cuestión de fondo es que el
profesor de aula debe sacrificar el tiempo que dedica a su
familia para completar formularios, informes, encuestas y
no prepara clases ni crea actividades.
Entonces, buscando el tiempo que no tiene, debe corregir
pruebas en la sala de clases y realiza un trabajo pobre porque
dedica mucho tiempo a justificar el trabajo de los burócratas
de la respectiva UTP, que en muchos colegios son cargos ocupados
por quienes militan en un determinado partido político,
cuando no por compadrazgos.
Otra falacia de la reforma educacional es la integración
de niños especiales a la sala de clases. Un profesor
de aula estudió su asignatura y algo sabe de problemas
de aprendizaje, pero no está preparado para hacer clases
a niños sordos, ciegos, con retardo mental leve, aquejados
de esquizofrenia, etc. En un curso de 38 alumnos existen al
menos dos alumnos, a veces un máximo de cinco, integrados.
El profesor educa mal a los niños normales, a los que
descuida con el objeto de atender a los integrados. Pero a
los administradores del sistema les interesa la subvención,
y entonces el profesor no educa ni a los normales ni a los
integrados porque carece de la preparación adecuada.
Mientras tanto, el profesor de educación integral,
encargado del proyecto de educación del liceo, permanece
encerrado en su oficina... y buenas noches los pastores. Algún
viernes se limita a ofrecer una charla a los profesores acerca
de cómo educar a los niños esquizofrénicos.
Si a eso agregamos a que estos niños integrados no
son admitidos en el compartir diario de los alumnos normales,
¿dónde está la integración? El
mal de cada alumno vale tantos pesos, ha provocado una pérdida
de valores que por ser intangibles no visualizamos.
En lo concerniente al tema de la puntualidad, el alumno puede
llegar atrasado, no se le cierran las puertas, ya que eso
significaría una pérdida de dinero para la respectiva
Corporación. En cuanto a la presentación personal,
el profesor no puede exigirle al alumno lavarse, andar aseado,
con el pelo limpio porque eso significaría rebajar
la autoestima del niño o joven. Si hablamos de la responsabilidad
en el cumplimiento de tareas, anotemos que el apoderado no
está ni ahí con obligar a sus pupilos a estudiar,
total no los ve, sino cuando llega del trabajo, a eso de las
nueve de la noche, cuando se sienta a ver televisión.
Puede usar ropa de marca, ir con zapatillas; el Ministerio
sólo recomienda el uso de uniforme, pero el colegio
municipal no puede obligarlo. Nadie ha aprendido a saludar.
De los directores. En Chile muchos liceos de importancia
aún tienen directores que han permanecido atornillados
a sus puestos desde los tiempos de Pinochet, es decir fueron
designados por los alcaldes de la dictadura. Son prepotentes,
crean camarillas, tienen cero educación y desconocen
lo que es tratar a seres humanos, hablan a gritos, sus reuniones
de GPT son una sarta de garabatos. Por los medios de comunicación
insultan y amenazan a los jefes de la Corporación,
éstos los amenazan con sumarios. Pero parece que la
corrupción es de ambos sectores, así que se
cuidan unos a otros, parecen morderse y después todo
se olvida.
Muchos profesores en ese tipo de establecimiento trabajan
con desánimo, con cero perspectiva y nulo reconocimiento
de sus capacidades y logros. No son parte de la camarilla
del director, y de vez en cuando se oponen a su gestión.
A este director la Corporación le abre o lo amenaza
con un sumario, muchos profesores de ese colegio concurren
confiados a dar su testimonio y denuncian los abusos y atropellos
que por años han soportado. El sumario queda en nada
y en adelante estos profesores deben aguantar la prepotencia,
los malos tratos y mala distribución de sus horarios
por haber confiado en las autoridades de la Corporación.
Ese tipo de cosas propias de un país subdesarrollado
son testimonio de una educación de mala calidad. Los
analistas dirán que se trata de situaciones “micro”,
que inciden mayormente en el funcionamiento del sistema. “A
nosotros nos interesan las políticas enmarcadas en
la planificación de aspectos macros de la educación”,
dicen con voz engolada.
Algún día, cuando las vacas vuelen, tendremos
una educación que formará personas y nuestros
alumnos no serán números en los resultados estadísticos
de una prueba SIMCE o PSU.
Publicados con autorización
del diario electrónico
GRANVALPARAISO.CL
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