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Para una visión integral de la salud

Por eficiente que sea esta organización administrativa, su resultado siempre chocará contra el techo que le imponen la tecnología, el ingreso per cápita y el equilibrio entre los elementos del sistema del bienestar humano.

Por el doctor Alejandro Yáñez, director del área Salud de Cormuval.
(22/08/06)

AL INICIAR ESTA periódica columna, debo señalar que la intención del autor no es otra que comentar los distintos aspectos que tocan la salud de la población. Es probable que el carácter técnico y el apego riguroso a la evidencia, propio de la forma de pensamiento que tienen la mayoría de los expertos en determinados temas, puedan conspirar contra un texto más liviano y ameno. Procuraré, en consecuencia, simplificar las ideas sin abdicar del principio señalado.

Muchas veces se tiende a creer que la principal solución para los problemas de la salud en Chile pasa por un aumento de los recursos fiscales al sector. Ello supondría la superación de numerosas falencias presentes en el sistema público con el consiguiente beneficio para los sectores más desposeídos de la sociedad, lo cual mejoraría sí o sí la calidad de vida de las personas. ¿Es cierto esto? Así parecen creerlo profesionales de la salud, sindicatos, dirigentes sociales y políticos que progresivamente demandan del Estado más recursos para salud.

Para responder partamos por donde debe hacerse: el principio. ¿Por qué queremos que la gente esté sana? La respuesta es una sola: porque queremos que esté bien. Lo fundamental, por lo tanto, es el bienestar humano, donde salud es un componente importante, pero no el único. El sistema de bienestar humano, es un órgano superior mucho más complejo, vinculado directamente con la esencia del hombre y por ello, de gran importancia a la hora de pensar en un correcto desarrollo social.

Como todo sistema, este modelo tiene componentes que funcionan e interactúan entre sí para lograr un resultado final (el bienestar). Dentro de esos elementos encontramos educación, trabajo, vestuario, vivienda, salud, transporte y comunicaciones, entre otros.

Al hablar de “sistema”, hablamos de varios elementos relacionados entre sí, donde lo que afecta a uno influye, en mayor o menor grado, en otro, y en último término, en todo el engranaje. Si un eslabón de esta cadena de bienestar se resiente, es inevitable que el sistema se deteriore. Un ejemplo: si los niños no son bien alimentados en su primera etapa de vida, cuando llegan a la educación es más difícil que aprendan. Otro ejemplo: si la población es correctamente educada, si tiene conceptos de alimentación y vida saludable, mejoraría la salud de una cantidad considerable de personas. Son detalles para tomar muy en cuenta al momento de debatir sobre la salud y sus problemas.  

EQUILIBRIO, FACTOR FUNDAMENTAL

Lograr un equilibrio entre todos los componentes del sistema de bienestar humano es lo indicado para obtener buenos resultados.

Lo anterior implica que si pensamos la salud enfocándonos exclusivamente en atender a los enfermos y en levantar más consultorios y más hospitales, despreocupando otros aspectos, las posibilidades de acercar a nuestra población a una situación de bienestar son lejanas. Si yo invierto todo lo que gano en mi casa para que mis hijos tengan el mejor plan de salud, pero al mismo tiempo vivo en una casa fría, que se llueve, no tengo qué comer y más encima los niños van sólo a veces a clases, el bienestar de mi familia se resiente aunque tengamos la mejor salud del mundo y todo nos salga gratis. 

La salud entrega a las personas cierto bienestar, pero no todo el bienestar. Para eso hay que equilibrar correctamente todos los otros componentes. Sin embargo, y he aquí uno de los principales problemas, los componentes del bienestar humano a nivel individual, dependen de la provisión de los mismos que la sociedad haga. Por eso decimos que este es un sistema complejo, sin duda el más complejo de los sistemas de organización humana, pues apunta a la esencia del ser en un ámbito real. En ese sentido, el impacto que tiene salud en el bienestar general de las personas puede ser mejorado, si existen otros elementos descompensados y en desventaja objetiva, enfocándonos en ellos más que en la propia salud. ¿No me cree? Veamos a la evidencia: diversos autores han demostrado que la baja escolaridad materna es un factor condicionante de la mortalidad infantil más importante que la disponibilidad de camas hospitalarias.

CONOCIMIENTO, TECNOLOGÍA E INGRESO

Existen dos factores que rodea la compleja trama del bienestar humano en una sociedad y que la potencian: la tecnología y el ingreso de esa sociedad.

Por tecnología entendemos al conocimiento aplicado en el amplio sentido; si recordamos que a principios del siglo XX la esperanza de vida al nacer era de 30 años y  en 1960 el doble, sólo cabe concluir que el gran salto fue dado, fundamentalmente, por la aparición de los antibióticos en esa época. Donde quiera que el conocimiento nazca, su globalización es sólo cosa de tiempo y la mejoría en el bienestar humano mundial, también.

El ingreso de la sociedad puede medirse por su producto interno bruto, pero resulta más apropiado hacerlo considerando su número de personas, lo que nos lleva a medirlo por el ingreso per cápita. La evidencia muestra que los países a medida que mejoran su ingreso per cápita, mejoran también sus indicadores sanitarios. Esta mejoría es particularmente intensa en los países que, con ingreso per cápita bajo los US$ 5.000, progresivamente mejoran este ingreso.

Respondamos ahora la pregunta planteada originalmente: la principal solución para los problemas de la salud en Chile pasa por un aumento de los recursos fiscales al sector si se dan dos condiciones. Primero, este aporte no afecta el crecimiento del ingreso de la sociedad, se enfoca en las tecnologías de mejor relación costo – efectividad y si mantiene el adecuado equilibrio entre los componentes del sistema del bienestar humano. Segundo, algo que comentaré en otra ocasión, que la organización de nuestro sistema de salud sea eficiente. Por lo pronto, sólo adelantaré para este punto, que por eficiente que sea esta organización administrativa, su resultado siempre chocará contra el techo que le imponen la tecnología, el ingreso per cápita y el equilibrio entre los elementos del sistema del bienestar humano.




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