A toda orquesta
Conversamos con Francisco Villalobos, director de la Orquesta Infantil de la Corporación Municipal, que en sólo seis meses de trabajo integró a 30 niños más.






Por Absalón Opazo Moreno

Las vacaciones de invierno no detuvieron el arduo trabajo musical de la Orquesta Infantil de la Corporación Municipal, dirigida por el músico y profesor Francisco Villalobos.

Los ensayos continuaron en este período de descanso pues hay una presentación a la vista: el próximo 19 de agosto en el Teatro Municipal de Viña del Mar, nuestros chicos participarán en un encuentro organizado por el Instituto de Música de la Universidad Católica, y donde nuestra agrupación mostrará sus avances en un pequeño programa de entre 10 y 15 minutos de duración.

“O sea, tenemos un mes para pulir un repertorio que venimos trabajando desde hace bastante tiempo”, señala Villalobos, antes de iniciar un ensayo más con los niños en las amplias y patrimoniales aulas de la escuela Ramón Barros Luco.

Los alumnos de la Orquesta se ven felices, muy amigos entre ellos. Ya son seis meses juntos y no solamente estudiando música: también han tenido la posibilidad de asistir a conciertos de otras orquestas, otro de los aspectos fundamentales para su crecimiento musical.

Francisco Villalobos nos cuenta: “hace poco estuvimos en la Universidad Santa María, donde hemos conseguido una muy buena recepción de la gente encargada de la temporada de conciertos. Llevamos a los chicos a ver a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Chile, cosa que para ellos es muy estimulante porque ahí hay chicos que tienen entre 15 y 20 años, o sea, el período que ellos deberían enfrentar dentro de algunos años, y ya tocando obras de muy buen nivel, como la Sinfonía 3 de Beethoven, o el Concierto para 4 Violines de Vivaldi, que fue el programa que ellos tuvieron la posibilidad de ver”.

El profesor explica que como agrupación, se han planteado asistir al menos a dos conciertos cada semestre, para que los niños puedan observar a los músicos y nutrirse de esa experiencia, sobre todo de aquellos que son mayores que ellos en un rango “aún juvenil” (hasta 25 años).

CRECIÓ LA ORQUESTA

Volviendo la mirada hacia atrás, al inicio, podemos señalar que nuestra Orquesta partió de manera muy auspiciosa: primero se ganó un fondo de la Fundación de Orquestas Juveniles Infantiles de Chile, con lo que se compraron 30 instrumentos de cuerda, lo cual dio vida a la primera etapa de la agrupación. La segunda etapa se vive ahora, tras la entrega de 10 nuevos instrumentos de cuerda, un piano digital (para apoyar las clases) y un conjunto de veinte flautas barrocas.

“Esto significa que la Orquesta creció de 30 niños a 62”, acota Villalobos, quien agrega que los nuevos elementos fueron obtenidos a través de una asignación directa del Consejo de la Cultura y las Artes. “Además - señala - el piano digital nos da la posibilidad de que alguna vez nos acompañe en los ensayos algún pianista”, un paso necesario sobre todo para los chicos que llevan menos tiempo.

En ese sentido, el director de la Orquesta de la Cormuval explica que “nosotros hemos planteado el trabajo como un Conservatorio, vale decir, los alumnos nuevos están ahora en un primer semestre, y los otros, pasando a un segundo semestre. Eso es como para hacerse una idea. Es imposible que estén juntos. Los únicos momentos en que están juntos son en algunas actividades que son de Cámara o de Orquesta, porque esta es una sola agrupación”.

GRAN INTERÉS DE LOS NIÑOS PORTEÑOS

La sonrisa se le agranda a Francisco Villalobos cuando le preguntamos por la experiencia vivida en este segundo proceso de selección. Seguramente, su alegría pasa porque nuevamente se constató el gran interés de los niños porteños por participar en esta iniciativa.

“Tuvimos muchos interesados. Postularon alrededor de 300 niños, de los cuales se hizo una preselección de 90, y de ahí, tenemos 30 trabajando. El resto queda en un lista de espera, por si alguno de los que están dentro no cumple con los requisitos que la Orquesta exige”, puntualiza el profesor.

Asimismo, Villalobos cree que el proceso esta vez “estuvo mejor que el año pasado, también porque nosotros nos nutrimos de nuestra experiencia anterior y eso hizo que el proceso fue más exigente. Y creo que cada vez va a ser más exigente”.

Mirando hacia el futuro, el músico considera muy probable que la Orquesta siga anualmente recibiendo nuevos chicos, considerando los que emigran y los aportes que se podrían obtener para comprar más instrumentos y tener más horarios de profesores.

“Si eso funciona, podríamos llegar a tener acá en la Corporación, como ya lo he dicho antes, tranquilamente, tres orquestas paralelas funcionando con 90 niños cada una. En este momento tenemos 60 y llevamos 6 meses. Ojalá a corto plazo podamos aumentar a 90 o 120. Para eso faltan instrumentos y efectivamente, que podamos tener a los profesores en los horarios correspondientes”, afirma Francisco. En estos momentos, la Orquesta trabaja con 7 profesores.

LA MOTIVACIÓN

Aparte de la tradicional disciplina del músico, los docentes a cargo de la formación musical de nuestros niños, deben asumir otro aspecto de vital importancia, considerando la realidad social de muchos de los alumnos: la motivación.

Francisco Villalobos dice que “se viven tres etapas de motivación. La primera es la que se hace para que el niño postule. Como la Orquesta se ha dado a conocer, no nos ha costado mucho sacar adelante esta motivación. Pero luego viene un segundo momento que es una especie de “bajón”, algo así como un aterrizaje donde el alumno se da cuenta que una cosa es entrar a la Orquesta y otra es quedarse, con las exigencias que tiene estar acá. Entonces ahí la motivación, más que venir de los mismos profesores, viene de sus mismos pares. Son sus compañeros los que marcan la pauta en términos de lo que hay que estudiar y trabajar para lograr algo bueno”.

“De ahí al futuro, se va decantando el camino y lo más probable es que haya gente que llegue a ser músico. Y si no, tendrá fuertemente presente el hobby de la música, paralelo a su profesión, que es lo que nosotros pretendemos. Nuestra intención siempre ha sido que nuestros alumnos puedan el día de mañana ser universitarios, tener una profesión, y si quieren y pueden dedicarse a la música, lo hagan. Nuestra mirada va por ahí”, concluye Villalobos.

GRAN APORTE DE APODERADOS

La hora de inicio del ensayo se acerca y yo lanzo la última pregunta: “¿Cómo ha sido la relación con los apoderados?”. “Excelente” responde inmediatamente Villalobos. “No tengo nada más que agradecer a los apoderados, se han portado un siete, todos”.

“Los apoderados son nuestro primer público objetivo y han sido muy colaboradores y cariñosos. De hecho se han organizado en un Centro de Padres donde ya se integraron los papás de los alumnos nuevos. Este Centro está funcionando de manera autónoma, con un fondo común, y con una serie de actividades pensadas para que los chicos tengan un fondo destinado a imprevistos”.

Entre otras cosas, los apoderados ya mandaron a hacer la primera polera de la Orquesta, “y por iniciativa propia”, me acota el profesor Villalobos con apuro. La hora del ensayo llegó y yo me despido de este músico porteño y sus niños, que por estos días, continúan trabajando a toda Orquesta.


Viernes 20 de Julio de 2007


Conoce más a nuestra orquesta en http://www.orquestacormuval.blogspot.com


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