Escuela
Joaquín Edwards Bello de Rodelillo |
Reportaje
gráfico a este colegio ubicado en la parte alta
de la ciudad y que recibió una importante donación
de la empresa VTR. |
Por Absalón Opazo Moreno
Llegamos
hasta la escuela Joaquín Edwards Bello de Rodelillo
para cubrir una donación de la empresa VTR. Pero terminamos
haciendo un reporte de sus niños y niñas, de
sus profesores, y de los sueños y anhelos que existen
en la comunidad de este colegio, ubicado bien arriba de la
ciudad.
Partamos
por la donación: siguiendo con su política de
apoyo a la educación pública porteña,
VTR donó útiles escolares, una enciclopedia
digital y una impresora a la escuela.
Semanas
antes, se habían entregado computadores conectados
a internet a la escuela especial Luz de Esperanza del cerro
Placeres. En ambos casos, la ayuda fue muy agradecida, pues
se trataba de implementos que los establecimientos no tenían.
A
la entrega en Rodelillo asistió el sub-gerente de VTR
Valparaíso, Ignacio Herreros, acompañado por
el gerente de la Corporación Municipal de Valparaíso,
Juan Torrejón. Ambos fueron recibidos por la directora
de la escuela, Marianella Barra, y por la flamante “estudiantina”
escolar del establecimiento, integrada por profesores y alumnos.
La
directora agradeció las gestiones realizadas por la
Cormuval y que se concretaron con el aporte de VTR.
“Nuestra
escuela cuenta con 610 alumnos, que son tal vez los más
vulnerables del sistema. Atendemos dos cursos por nivel, desde
pre-kinder hasta octavo básico. Hablamos de chicos
que necesitan estar mucho tiempo en la escuela, y que también
necesitan mucho apoyo”, declaró a la prensa Marianella
Barra.
La
docente contó que “hay ocasiones en que los niños,
a pesar de la ayuda que entregan otros programas como el Puente
y el Chile Solidario, no encuentran el apoyo necesario en
sus casas, y a veces no traen cuadernos y les faltan útiles”.
La
compleja realidad del entorno social en que viven estos chicos
los hace claramente más vulnerables a caer, por ejemplo,
en la deserción escolar. Ante realidades sociales tan
difíciles y extremas, muchos pensarían que es
muy poco lo que el sistema educacional público puede
hacer.
Sin
embargo, en la escuela Joaquín Edwards Bello, los profesores
han sabido ganarle al destino y han logrado motivar a los
chicos en muchas áreas: la música, el deporte,
la expresión corporal.
Es
muy importante que los chicos sepan que la vida no termina
en la esquina de su casa. Ni que sus vecinos son los únicos
seres humanos que existen en el mundo. El esparcimiento, la
entretención y la participación han sido claves
para sacar a muchos niños adelante, junto con la apertura
de nuevas ventanas hacia la alegría del mundo.
“Nosotros
estamos fortaleciendo la estudiantina, los coros, la actividad
deportiva. En algunas ocasiones no tenemos ni siquiera los
medios adecuados para desarrollar estas actividades, pero
aún así, con las puras ganas, los chiquillos
han logrado hacer cosas. Tenemos una buena planta docente”,
dice orgullosa la directora.
Felicitaciones
a la comunidad de la escuela Joaquín Edwards Bello,
que día a día se la juega por doblarle la mano
al destino, a ese amargo destino que muchas veces nos rodea
y nos encierra. A seguir adelante, que esto recién
comienza. Y no hay nada imposible.
Viernes 24 de Agosto de 2007 |