Visitas
internacionales en la escuela Bolivia |
Estudiantes
de la Universidad de Meryland, Estados Unidos,
llegaron a participar de un alegre programa
de trabajo con niños porteños. |
Por Absalón Opazo Moreno
Por
segundo año consecutivo, la escuela República
de Bolivia del cerro Bellavista recibió
a un grupo de estudiantes de la Universidad de
Meryland, Estados Unidos, que llegaron a nuestro
país a realizar un alegre programa de trabajo
con 29 niños de este establecimiento.
Esta
vez, fueron 16 jóvenes norteamericanos
los que arribaron a Valparaíso como parte
de la programación académica de
su universidad, una de las más tradicionales
del país del norte con 150 años
de existencia y más de 30 mil alumnos.
Básicamente,
el objetivo de este intercambio es potenciar el
conocimiento de los estudiantes en materias sociales,
políticas, económicas y culturales,
teniendo a Chile como ejemplo.
Otro
de los objetivos, quizás el más
importante para nosotros, es entregar alegría
y cariño a niñas y niños
porteños que pasan sus vacaciones de verano
en el barrio. Algo bastante distinto a lo que
acontece con los niños de las clases pudientes,
que pueden viajar a playas, ríos y lagos
sin problemas.
Los
tíos estadounidenses se portaron un siete
con sus “ahijados” chilenos. Los sacaron
a pasear en lancha y los llevaron a una piscina
en Olmué, además de hacer sendos
recorridos por el casco histórico de Valparaíso
y por La Sebastiana.
Muchos
niños no conocían estos lugares,
a pesar de estar en su misma ciudad. Son las paradojas
de un país con dos caras.
La
autoestima es uno de los factores importantes
que se busca levantar. El director de la escuela
República de Bolivia (Víctor Guerrero,
en la foto, al medio) nos contó que los
niños que participan en estas experiencias
mejoran notablemente en este aspecto.
Un
ejemplo: Daisy San Martín, una de las niñas
que participó el año pasado, le
escribió un hermoso poema a sus “tíos”
norteamericanos, texto que finalmente salió
publicado en el anuario de la Universidad, en
dos versiones: español e inglés.
Los
estudiantes también viven una experiencia
única, en parte al conocer a nuestros profesores
que les cuentan la realidad local. Así,
amplían sus horizontes y muchos descubren
su vocación. La pedagogía y la educación
en general aparecen como un camino definitivo
para chicos que tienen estudios de antropología,
economía, sociología y literatura.
“Ellos
pasan del aula y la teoría, a tener una
conexión directa con la realidad, sentimiento
que muchos no han tenido hasta ahora, incluso
en su propio Estado”, nos explicó
Vivianne Salgado, coordinadora chilena de la Universidad
de Meryland.
Además,
trabajan junto a los niños en el mejoramiento
de las instalaciones de la escuela. En esas instancias,
se inculca en los peques el deseo de pertenencia
a su ciudad y se les motiva a hacerse cargo de
su futuro. Un discurso nuevo para muchos de ellos.
Por
eso, a la hora de la partida, todos quedaron muy
contentos y con una sensación distinta,
de crecimiento pero también de alegría.
Ahora, a esperar el próximo año,
cuando un nuevo grupo vuelva a la escuela a intercambiar
algo más que palabras y enseñanzas.
Viernes 18 de enero de 2008 |