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Lecto-escritura en poco tiempo |
En
2008, el portal Educar Chile destacó
el trabajo de nuestra directora Adela Jeria
Navarro en la la escuela municipal Teniente
Julio Allende Ovalle de Peñuelas. |
Fuente: www.educarchile.cl

Adela Jeria Navarro, profesora de educación
básica con mención en Lenguaje y
directora de la Escuela Rural municipal G 304
Teniente Julio Alberto Allende Ovalle, en Peñuelas,
tiene a su cargo 25 alumnos de primero a sexto
básico; todo en una misma sala.
Cuando sólo tenía 15 años,
Adela alfabetizó a las personas del sector.
Siempre le interesó la lecto-escritura
y los beneficios que ésta entrega. Sus
alumnos le recuerdan esos tiempos. Ellos vienen
de Las Tablas, Placilla, Curauma, algunos están
a 97 kilómetros de la escuela, sin nociones
básicas para leer y escribir. De hecho,
el furgón que tienen para acercar a sus
alumnos (hace dos viajes desde las 8:30 hasta
pasada las 16:00), ha ayudado mucho a que éstos
se incentiven a estudiar y a asistir a clases.
“Si el niño lee, escribe, comprende
y es capaz de retener, tiene una gran fortaleza
para enfrentar a los otros subsectores. ¿Cómo
va a avanzar un niño si no sabe comprender
la lectura?”, reflexiona la directora.
El año ’91, esta multifacética
mujer creó un proyecto llamado “En
búsqueda de una significativa atmósfera”.
Citó a los apoderados y les explicó
qué era lo que quería lograr. Empezaron
a trabajar con las palabras propias del sector,
de manera que los niños estuvieran familiarizados
con lo que iban aprendiendo. Constantemente iban
interiorizando nuevas palabras.
“Por ejemplo, trabajamos con la palabra
Peñuelas, la que se presenta con una lámina
que muestra lo que es; después con mímica
o con otros juegos; luego se ven las distintas
maneras que se puede escribir. Con cursiva, imprenta,
con mayúscula… también, se
decodifica la palabra en sílabas, en letras,
etc. Voy de lo macro a lo micro; la idea es que
aprenda lo lejano, partiendo de lo cercano”,
explica la profesora.
“El trabajo es muy grande. Este año
recibí niños de segundo básico
que no saben leer ni escribir, entonces el proyecto
que había planificado en el verano ya no
me sirve. La base de todos los subsectores es
la lecto-escritura, sin ella no se puede avanzar,
por eso siempre estoy creando nuevos sistemas
para enseñar. Soy bien exigente con los
alumnos, pero me ha dado tan buenos resultados
que los niños, además, están
contentos”, comenta Adela.
MONITOREO EN FAMILIA
Los padres de estos alumnos son obreros, campesinos,
trabajan en los manzanales, etc. Y a pesar de
tener una cansadora jornada laboral, le dedican
tiempo a sus hijos y a su educación. “La
participación de los padres es muy buena,
colaboran mucho”.
Para cada subsector tienen un cuaderno y para
hacer las tareas en la casa tienen otro, las cuales
no son una obligación. “Les digo
a los apoderados que no se preocupen si sus hijos
no pueden hacer las tareas”, dice la profesora.
De hecho, Adela no les mandaba tarea a sus alumnos
y fueron las mamás las que se lo pidieron.
Según la directora, esto también
se debe a que ha podido generar una buena comunicación
con ellos.
Además, con su proyecto “No me dejen
solo”, la participación en la enseñanza
tanto de los alumnos como de los apoderados aumentó.
Y como hay niños que les cuesta más
o tienen problemas de lenguaje, Adela adquirió
este sistema en que todos son responsables de
la educación de ese niño. No sólo
los papás cooperan, sino también
los propios alumnos. Este proyecto se basa en
que los más grandes o aventajados se transforman
en los monitores de los alumnos que presentan
dificultad para aprender.
Jeria está satisfecha con los resultados
de este sistema. Incluso, sus pocos alumnos que
han rendido la prueba Simce, han obtenido buenos
resultados. Además, la directora está
contenta ya que al computador que ya tienen, les
llegaron otros dos que están prontos a
instalarse, lo que la ayudará más
aún en este tipo de enseñanza. Un
monitor le enseña a otro alumno lo que
la profesora quiere que aprenda ese día.
Una vez que éste aprende, el monitor mayor
se va y el nuevo aprendiz se transforma en monitor.
Y así se suceden las responsabilidades:
siempre se intenta que sean distintos los niños
que enseñan como monitores.
VEAMOS CÓMO ENSEÑA:
“Hago todos los días rutinas. Por
ejemplo, lunes y miércoles realizo dictado
de palabras para aplicar reglas ortográficas.
Los voy graduando, dependiendo del nivel donde
está cada alumno. Hago el esquema en la
pizarra destinado a cada nivel y apenas llegan
a la escuela preparan su cuaderno, ya tienen lista
la fecha y esperan con ansias el dictado”,
explica la directora y profesora.
En Lenguaje: “les explico qué reglas
ortográficas vamos a ver durante el día.
Generalmente son 14 palabras que son revisadas
inmediatamente después de hacer el dictado.
Reviso los 25 cuadernos; no les marco lo malo
sino lo positivo; los alumnos arreglan las palabras
hasta tener todo bueno y vamos revisando en conjunto
los errores.
Luego divido el curso: el grupo de primero básico
se centra en la palabra que vamos a trabajar en
el día; los de segundo van trabajando con
oraciones; los de tercero hacen oraciones, marcan
el verbo, los otros separan sujeto y predicado,
etc. Según el nivel les voy complicando
los ejercicios. En otras ocasiones les pido a
todos que hagan una creación con las palabras
del dictado. Por ejemplo, si les digo: Peñuelas,
peumo, chincoles…entonces ellos escriben
‘en Peñuelas hay muchos chincoles
que se posan en el peumo…’, entonces
van aplicando el punto seguido, el punto aparte,
etc”.
En Matemáticas: “con la misma manera
que trabajamos libremente la expresión
oral y escrita en Lenguaje, hacemos matemáticas
los martes y jueves. Les dicto números
y los voy complejizando de acuerdo al nivel, en
cientos, en miles, en millones… en decimales,
en fraccionarios…
Después del dictado matemático
les pido a los más chicos que sumen, a
los que les sigue les pido que resten, a los otros
que multipliquen, a los más grandes que
dividan. Luego les hago hacer tres problemas contextualizados
en donde ellos viven o donde está la escuela.
Los alumnos crean, por ejemplo: ‘fui a la
reserva y me encontré con el papá
de José, un vecino que me dio tres pinos,
que me costaron tanto ($)…’. Una vez
creados los problemas los presentan a todo el
curso y los vamos arreglando juntos.
Además, en la escuela tenemos una réplica
del Banco Estado, entonces les planteo otros problemas
como ‘van al banco y van a comprar tantos
euros’… ellos van al banco y ven a
cuánto está el euro y vuelven a
la sala a contestar el problema planteado; también
se manejan con las chequeras y con otros ‘problemas’
que se presentan en la realidad. A los alumnos
les gusta este ritmo de hacer clases y los alumnos
nuevos se han ido acostumbrando.
Y el día viernes hago una evaluación
de todo lo que vimos durante la semana. Les hago
una prueba escrita donde puedan profundizar mejor
lo aprendido”.
Martes 30 de diciembre de 2008
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